Con más de 800 millones de hectáreas, la región amazónica es la cuenca fluvial más grande del mundo. Aporta el 20% del agua dulce de la superficie del planeta y contiene la selva tropical más grande del mundo. Aunque la cuenca se extiende sobre un área que trasciende las fronteras de nueve países sudamericanos, su mayor porción se encuentra dentro del territorio brasileño.
La deforestación del Amazonas ha sido el factor que más incide en la proporción de gases de invernadero que emanan de Brasil. La meta explícita que ha fijado Brasil de reducir la deforestación del Amazonas en un 80% antes del 2020 constituye uno de los compromisos más importantes de reducir emisiones de cualquier país del mundo. Las reducciones que se han logrado ya en los últimos cinco años demuestran que la meta es alcanzable, pero que hay muchos desafíos. Es digno de notar que la deforestación en Brasil ha ido disminuyendo al mismo tiempo que su producción agrícola ha aumentado aunque no se sabe aún si esa tendencia pueda mantenerse en el futuro.
La Alianza del clima y el uso del suelo apoya los esfuerzos dirigidos a congeniar estas exigencias encontradas para que se cumplan o superen las metas que Brasil ha fijado en materia de mitigación y otros compromisos relativos al medio ambiente, los derechos de los pueblos indígenas y otros pobladores de la selva, y la conservación de la biodiversidad.
La iniciativa de la Alianza en Brasil está compuesta por cuatro estrategias: